A la mañana
siguiente, la rutina de Angel se repitió como era normal, un sueño profundo del cual fue difícil despertar y que la obligó a salir de casa corriendo para alcanzar el autobús.
Subió tratando
de recuperar el aliento y pensó divertida en que debería ejercitarse más para
estos casos, caminó al fondo del autobús y reparó en que no iba tan repleto
como el día anterior, pero tampoco había asientos vacíos así que se quedó de
pie sujetándose de los tubos de acero del transporte. De pronto la invadió la
sensación de estar siendo observada.
En los asientos
de la última fila, en el mismo lugar que el día anterior, estaba él.
Se miraron un
par de segundos y luego desviaron la vista con aparente desinterés.
Al llegar a la
escuela, el temor más latente de Angel en la última semana, se hizo presente.
El prefecto más temible del colegio se hallaba en la entrada principal del colegio, seguro buscando a la siguiente presa para aplicarle una suspensión por los continuos retardos, y Angel ya tenía bastantes,
uno más y era acreedora de una suspensión por 3 días, además de que su
participación en el concurso musical quedaría definitivamente cancelado. Angel lo vio en cuanto bajó
del autobús, se quedó inmóvil y luego de unos segundos dio media vuelta
quedando de frente a Craig. Sin decir
nada, lo tomó por el brazo y se dirigió con él a esconderse detrás del autobús
que aún no partía.
-
¿Qué haces?
-
A menos que no quieras obtener tu primer retardo de manos de
Jenkins, debemos encontrar otra forma de entrar
-
¿De qué hablas?
-
Si tengo un retardo más seré suspendida, y no se verá muy bien que
en tu segundo día en la escuela, tengas ya un reporte de retardo, ¿o sí?
Craig no
respondió, en realidad no le importaba si lo tuviera, pero no quiso decirlo y
prefirió quedarse a su lado y encontrar con ella una manera de entrar sin ser
vistos.
Rodearon la
escuela hasta llegar a la parte trasera de la escuela, la barda ubicada al
final del estacionamiento era muy pequeña y situada en los finales del terreno,
Angel no vio otra opción más que esa, así que corrió hasta allá con Craig a su
lado sin decir palabra alguna, aunque parecía estar disfrutando el momento.
-
Bien - suspiro al llegar y ver la barda - ahora solo tenemos que
asegurarnos de que no haya nadie por dentro que pueda vernos.
Craig asintió,
dejó la mochila en el suelo y corrió hacia la barda, apoyándose en la parte
superior para subir escalando con los pies. Dio un rápido vistazo hacia adentro
y después se soltó, con un estilo elegante y seguro sacudió sus manos y miró a
la chica.
-
Esta libre, podemos hacerlo
La joven
asintió y dejó su mochila en el suelo.
-
Bien, entonces, agáchate
-
¿Qué? - pregunto escandalizado
-
Debes ayudarme a subir, después yo te ayudaré.
Craig comprendió
y fastidiado apoyo las rodillas y las palmas de las manos en el suelo para que
la joven pudiera subir en su espalda.
-
Muy bien, ahora no se te ocurra voltear hacia arriba ¿me oyes?
-
Ten por seguro que no lo haré - respondió incómodo
Sigilosamente,
Angel trepo por su espalda, apoyo las manos en lo alto de la pared y luego paso
ambos pies por encima, Craig se puso de pie y la miró sentada en lo alto de la
barda, le pareció una imagen graciosa, aunque omitió cualquier comentario.
-
Ahora dame las mochilas y te ayudaré a trepar.
El chico
sonrió, tomó la mochila de la joven y se la entrego, después arrojo por encima
de la barda la suya propia, dio un par de pasos hacia atrás y corrió directo a
la pared. Sin ayuda saltó, apoyando las manos en lo alto de la barda y de un solo movimiento
estaba del otro lado.
Angel lo miró
atónita por un par de segundos haciendo sonreír al joven. El se acerco y
extendió los brazos para ayudarla a bajar. Lo miró por unos instantes, luego giró la
vista molesta y alzo la nariz lo más que pudo.
-
¿Acaso no necesitas mi ayuda?
-
Claro que no, podre bajar sola, gracias
-
Como quieras - aceptó, tomó su mochila y dio media vuelta
La chica se
hallo en dificultades al ver la altura de la barda, tenía miedo así que no le
quedaba otro remedio que aceptar su ayuda.
-
Espera, por favor… no puedo bajar
Craig se dio
vuelta y dejo de nuevo su mochila en el suelo. La miro triunfante mientras
cruzaba sus brazos.
-
Dijiste que podías sola
-
Anda, ayúdame a bajar ¿quieres? O llegaremos más tarde
Sonrió de
nuevo. Y al momento en que le extendía los brazos a la chica reparo que había perdido
la cuenta de las veces que ha sonreído al estar con ella.
-
Bien, déjate caer, te sostendré de inmediato
-
¿Estás seguro?
-
Completamente, confía en mí
"¿Confía en mí?", pero
si apenas y le conozco, pensó. No obstante asintió descubriendo en su interior
una confianza pura hacia el joven que apenas conoció un día atrás.
No lo pensó más
y extendió los brazos resignada, cerró los ojos y se dejó caer directamente
hacia él.
La sostuvo por
unos momentos en lo que pareció ser un ligero abrazo. Pasados varios segundos,
la chica abrió los ojos y se cruzo más cerca que nunca con su mirada. El la
miró confundido, es la primera vez que vio ese gesto asustado en él. Acto
seguido se separaron y evitaron cruzar miradas mientras se adentraban por el
lado del estacionamiento al edificio administrativo del colegio. Sin decir
nada más, dirigiéndose hacia el salón de clases, evitando ser vistos.
Lo único que
podía salir mal, era que al llegar al salón el profesor Zea estuviera ya en
clase, pero ello no podía pasar ya que el examen de Matemáticas se había
pospuesto hasta la siguiente semana, debido a que el profesor enfermó y no
podía asistir a clases. Así que los dos chicos se hallaban totalmente confiados,
aunque la tranquilidad que los invadía se evaporó al momento de abrir la puerta
del salón y encontrar en él a la profesora Bequer, al frente del grupo.
-
Es una pena señorita Leegan, nuevamente dando un mal ejemplo al
resto del grupo
Angel miró a su
alrededor, Michael y Danna la veían con un gesto de reproche, más no comprendía
si era por haber llegado tarde o haber llegado acompañada de Craig.
-
Le comunico señorita que estoy aquí para averiguar si por fin
esas ecuaciones están listas, es decir, si ya tiene usted idea de cómo aprobará el examen de la próxima semana.
La chica negó
sin decir nada.
-
Muy bien, muy bien. Tal vez deba recordar, que es usted una de las
personas que motivaron este castigo por parte del profesor Zea y me
pregunto si está lista para dejar de ser parte junto con sus compañeros, de la obra y del concurso para el que tan duramente nos hemos preparado.
-
Profesora yo…
-
Y usted señor Daniels, espero este practicando lo que le
encomendé, no toleraré que tome mi clase y no sea capaz de
mostrarnos porque la eligió.
Nuevamente la
mirada desafiante de Craig.
-
Bien, espero el día señor Daniels. Por lo pronto, ambos están en
detención. Y ahora - se dirigió a todo el grupo - aprovecharemos la hora de su
clase, para nuestro ensayo.
Después de
mirarlos con reproche. La profesora salió del salón seguida por el resto del
grupo. Craig y Angel fueron los últimos en salir, incluso Michael y los demás
pasaron a su lado mirándolos con un gesto que a la joven le pareció extraño e
incómodo.
Sin decir nada,
caminaron al final del grupo hasta llegar al pequeño teatro de la escuela, donde se
hallaban ubicados los algunos implementos del teatro.
En el pequeño escenario frente al resto de integrantes que ya tomaban su lugar, la profesora Bequer esperaba que todos tomaran asiento. Los alumnos que no formaban parte de la obra se sentaron en las butacas vacías del frente.
En el pequeño escenario frente al resto de integrantes que ya tomaban su lugar, la profesora Bequer esperaba que todos tomaran asiento. Los alumnos que no formaban parte de la obra se sentaron en las butacas vacías del frente.
-
Señor Daniels, tome asiento. Angel ve a
tu lugar por favor
-
Si
Craig se sentó
muy atrás del resto de los compañeros. Angel al frente de todos y
la profesora Bequer en el piano.
-
Tocaré el piano por ahora, pero estaré al pendiente de su desempeño chicos, ensayaremos la parte vocal
Y uno de los
momentos más intensos en la vida de Craig, estaba por ocurrir.
Las delicadas
notas de la música comenzo acompañada por el piano a cargo de la
profesora, todos los participantes estaban totalmente concentrados en su parte.
También Michael participaba tocando el bajo, a lado la batería a cargo de Alex,
Melissa y Danna de pie en el extremo superior de la pequeña orquesta, de frente
a un par de micrófonos lo que indicaba están a cargo de los coros. Y Angel de
pie a lado del piano, comenzó a cantar. Con una concentración y gracia que
logró trasladar al joven a millas de distancia, lejos de la realidad y el
presente.
No pudo apartar
la mirada de ella, de sus movimientos al cantar, de su respirar y de sus labios
que emitían una voz tan mágica como no recordaba haber oído nunca, pronto los demás comenzaron a cantar acompañándola y con las voces de las chicas al micrófono la presentación fue más que sublime... fue su
momento favorito del día.
Al terminar el
ensayo, el entusiasmo de todos, incluyendo de la profesora creció enormemente.
Las interpretaciones están más allá de lo excelente y en todos se percibía el
mismo sentimiento de aceptación.
-
Perfecto chicos, Angel - la llamo benévolamente - estuviste muy
bien
La chica sonrió
agradecida, se sintió ligeramente aliviada ante la aprobación, más sin embargo,
la profesora recordó el acuerdo al que llegó con el director y el profesor Zea. Su semblante reflejo ahora preocupación, y además de ello, no dejo
pasar inadvertido el detalle de que no contaban aun con el pianista y protagonista masculino para
acompañarlos, e insistió.
-
Hemos puesto mucho en esta práctica chicos, y ahora creo que están
listos, - un ligero suspiro escapo de su interior, pensó por unos momentos y
continuo - seguramente no lo encontraremos, así que yo tocaré con ustedes y supongo que Michael representará a Mario, tu pareja Ángel...
-
Pero profesora- interrumpió una de las chicas - ¿eso no nos restará puntos en la competencia?
-
Inevitablemente sí, pero ya no queda mucho tiempo, apenas para
conseguir a la persona y ensayar, pero prácticamente parece imposible, por ello
chicos les pido su máximo esfuerzo en esto.
Los rostros de
todos comenzaron a girar y a mirarse con preocupación, resignación y alguno que
otro con entusiasmo. Angel por su parte, se sentía afligida, si acaso no
lograban pasar el examen de matemáticas exitosamente, y sin pianista, la
obra se vendría abajo, sin duda los motivos de la Profesora para
estar enfadada y castigarle esa tarde, eran más que justificados.
Después de
clases Michael, Alex, Melissa y Danna planeaban reunirse en casa de Michael
para intentar resolver las ecuaciones. Angel tenía que
estar en detención debido a su retardo de esa mañana, acompañada por Craig y
vigilados por la profesora Bequer, quien seguro martirizaría a la chica con sus
quejas y regaños sobre los ensayos, el concurso y las ecuaciones. Eso no le apetecía
mucho, así que planeaba estudiar y practicar las ecuaciones mientras estaba en detención, quedando para reunirse con los demás en casa
de Michael al salir del castigo.
- Vayan a tu casa Michael, yo los alcanzaré al salir
-
¿Estarán ustedes solos?
-
Con la profesora Bequer, por supuesto
Michael la
miro, y sintió una punzada por dentro. Craig no le simpatizaba mucho, y menos
la idea de verlo acercarse a Angel.
-
Lo lamento - suspiró - él no me agrada mucho
-
A mí tampoco - supo en
cuanto lo dijo que mintió - pero mi castigo esta dictado, me dedicare a estos
tontos problemas, esperando encontrar la respuesta hoy mismo
-
De acuerdo, entonces te esperamos en mi casa
Angel se
dirigió al aula de detención y al abrir la puerta Craig ya estaba ahí, de pie
frente a la ventana. No se movió al escucharla entrar. La chica tomó asiento a
lado de la puerta y lo miró una vez más, seguía sin hacer movimiento alguno.
Por fin decidió
sacar la libreta de matemáticas e intentar concluir con los problemas. En ello
se encontraba cuando la profesora Bequer llego al salón.
-
Craig, toma asiento por favor.
El joven se
giró lentamente y vio el lugar que la profesora le señalaba, tomó asiento en la
fila contigua a Angel.
Paso un largo
rato y nadie, ni la profesora decía nada. Craig paseaba la vista pensativo. Del
suelo a la ventana y de la ventana al suelo, la profesora leía un libro, pero
repetidamente revisaba el reloj de su muñeca y Angel trataba en vano de
concentrarse y resolver los problemas.
Un momento
después la Profesora se levantó y cerró su libro.
-
La enfermería esta mudando ciertas cosas que no necesitan, y le
dije al director que supervisaría el movimiento - miró su reloj - les queda una
hora de detención así que, saldré en este momento pero volveré para asegurarme
de que cumplirán su castigo.
No esperoó respuesta y salió del salón. Craig miró de nuevo por la ventana. Angel en la
mesa próxima, volvió al
cuaderno y reconoció que no
estaba teniendo mucha suerte. Borró varias veces la misma operación, tratando
de hilar un movimiento tras otro, y encontrar la respuesta correcta, sin
embargo borraba, escribía y borraba… no estaba saliendo bien… miró las palmas
de sus manos, un ligero sudor se visualizaba en ellas, y no podía evitar mirar
de reojo el perfil perfecto del chico, con la mirada perdida en el cristal de
la ventana.
-
Lo estás haciendo mal - dijo por fin
Miró a Craig,
sin embargo noto que el joven seguía observando fijamente hacia afuera y dudo
por un momento que hablará con ella, pero… ¿con quién más podría estar
hablando?
Entonces él la miró.
Entonces él la miró.
-
Si sigues intentando resolverlas con ese método, nunca llegaras al
resultado correcto
Angel lo miró
con el ceño fruncido
-
¿De qué hablas?
-
Escucha princesa - la miró - estas usando erróneamente las fórmulas
-
¿Y cómo sabes que es así?
-
Créeme, lo sé
El aire seguro
e imponente que emanaba de él, la hizo experimentar un extraño sentimiento de
inseguridad y rabia.
- Muy bien Craig, entonces si estás tan seguro y si eres tan inteligente, toma muéstrame como debo hacerlo
Craig rió. Lo
que terminó por molestar a la chica.
-
Por supuesto que no lo haré, solo quise que supieras que las formulas
están mal, y no las resolverás con ellas
Angel sonrió y recordó
el incidente de esa mañana, cuando evito que los suspendieran por retardo, así
que se levanto acercándose con el cuaderno y lápiz extendidos.
-
Según recuerdo, esta mañana te salvé de recibir un retardo, así
que como lo veo estás en deuda conmigo eh!
Angel sonrió de
nuevo y a él le pareció bonita, por un breve momento se halló cautivado por su
mirada, y un rubor le rodeo el rostro. Desvió la mirada un segundo intentando
que ella no lo notara y luego la miro de nuevo, sus labios se fruncieron en lo que
pudo ser una tenue sonrisa. Se arremangó el saco, y le arrebató el lápiz.
Miró el cuaderno,
borro los apuntes de la primera ecuación. Y antes de comenzar miro de nuevo a
Angel.
-
Como no tienen valores, lo único que puedes hacer es despejar a la
x…
Y comenzó a escribir,
calcular y maniobrar con el lápiz en mano sobre la hoja. Angel lo miraba
perpleja, apenas y comprendía los
movimientos que él hacía en la libreta. Al notarlo, decidió regresar y
explicarle cada movimiento y cálculo que realizaba, de manera que ella también
participara y comprendiera los pasos a seguir.
-
… La 4, 5 y 6 se hacen de la misma forma, ve como hago la 6… en la
tres se aplican logaritmos… en la dos paso a la "a" dividiendo y
después transformo de logarítmica a exponencial…
Después de mostrarle
como resolver un par de ellas y rectificar que la joven comprendió el método,
Craig sonrió satisfecho y la chica comenzó a maniobrar con el lápiz. Mientras
él a su lado la observaba interesado más en las facciones de su rostro que en
las ecuaciones, recobró de pronto el sentido emocional habitual en él y regresó
a su lugar de pie frente a la ventana, dejando a Angel resolver el resto o al
menos intentarlo.
Minutos después la
Profesora Bequer entró en el salón y los encontró como los había dejado. Les
dio la salida y ambos chicos salieron del salón de forma educada y en silencio.
El salir del colegio,
Angel vio a Craig caminar delante de ella y sin dudarlo más de dos segundos echo
a correr y lo alcanzó antes de que tomara el autobús.
-
No… no sabía que fueras tan bueno en ecuaciones - comento jadeando
al detenerse a su lado
-
Nadie en este pueblo sabe más cosas de mí de las que quiero que
sepan
Caminaba despreocupado
y Angel frunció el ceño ante su respuesta.
-
Que extraño eres
-
¿Eso te parece?
-
A veces… - chasqueo la lengua - pero también puedes ser agradable
-
¿En serio?
-
Si, y por ello debo pedirte un favor
Craig sonrió negando
con la cabeza.
-
Lo siento princesa pero ya
hice mi buena acción del día ayudándote con esas ecuaciones
-
Pero esta mañana…
Se detuvo y la miró,
sabiendo lo que ella diría
-
Ya pague mi deuda
-
Por favor, es importante
Suspiró y observó el
tierno gesto en su rostro
-
¿Que es lo que quieres?
-
Que me acompañes con los chicos, es decir eres buen maestro y creo
que comprendí todo bien, pero necesito un repaso y ellos que les ayudes…
-
Olvídalo
Hecho a andar,
ignorando su petición
-
¿Porque no?
-
Ya te lo dije, ya te ayudé a ti, debiera ser suficiente
-
No oye - Angel lo detuvo cuando pretendía seguir caminando y
dejarla ahí - es importante, por favor‼! Te
necesitamos…
-
No me agradan - concluyo de mala gana - tus amigos no me agradan y
no es que me importe pero yo a ellos tampoco
-
Lo sé, pero son buenos amigos, no los juzgues precipitadamente,
por favor
Su cabeza decía que
no, pero el gesto de ella seguía haciéndolo dudar. No pretendía intimar, ni
hacer amistad con nadie, incluso con esa chica ya era demasiado. Finalmente,
después de pensar en la posibilidad de conocer más sobre Guerin, y alcanzar
rápido el propósito de ir a vivir ahí, acepto.
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