viernes, 11 de marzo de 2016

Capítulo 2. La mañana siguiente...

A la mañana siguiente, la rutina de Angel se repitió como era normal, un sueño profundo del cual fue difícil despertar y que la obligó a salir de casa corriendo para alcanzar el autobús.
Subió tratando de recuperar el aliento y pensó divertida en que debería ejercitarse más para estos casos, caminó al fondo del autobús y reparó en que no iba tan repleto como el día anterior, pero tampoco había asientos vacíos así que se quedó de pie sujetándose de los tubos de acero del transporte. De pronto la invadió la sensación de estar siendo observada.
En los asientos de la última fila, en el mismo lugar que el día anterior, estaba él.
Se miraron un par de segundos y luego desviaron la vista con aparente desinterés.
Al llegar a la escuela, el temor más latente de Angel en la última semana, se hizo presente.
El prefecto más temible del colegio se hallaba en la entrada principal del colegio, seguro buscando a la siguiente presa para aplicarle una suspensión por los continuos retardos, y Angel ya tenía bastantes, uno más y era acreedora de una suspensión por 3 días, además de que su participación en el concurso musical quedaría definitivamente cancelado. Angel lo vio en cuanto bajó del autobús, se quedó inmóvil y luego de unos segundos dio media vuelta quedando de frente a Craig. Sin decir nada, lo tomó por el brazo y se dirigió con él a esconderse detrás del autobús que aún no partía.
-          ¿Qué haces?
-          A menos que no quieras obtener tu primer retardo de manos de Jenkins, debemos encontrar otra forma de entrar
-          ¿De qué hablas?
-          Si tengo un retardo más seré suspendida, y no se verá muy bien que en tu segundo día en la escuela, tengas ya un reporte de retardo, ¿o sí?
Craig no respondió, en realidad no le importaba si lo tuviera, pero no quiso decirlo y prefirió quedarse a su lado y encontrar con ella una manera de entrar sin ser vistos.
Rodearon la escuela hasta llegar a la parte trasera de la escuela, la barda ubicada al final del estacionamiento era muy pequeña y situada en los finales del terreno, Angel no vio otra opción más que esa, así que corrió hasta allá con Craig a su lado sin decir palabra alguna, aunque parecía estar disfrutando el momento.
-          Bien - suspiro al llegar y ver la barda - ahora solo tenemos que asegurarnos de que no haya nadie por dentro que pueda vernos.
Craig asintió, dejó la mochila en el suelo y corrió hacia la barda, apoyándose en la parte superior para subir escalando con los pies. Dio un rápido vistazo hacia adentro y después se soltó, con un estilo elegante y seguro sacudió sus manos y miró a la chica.
-          Esta libre, podemos hacerlo
La joven asintió y dejó su mochila en el suelo.
-          Bien, entonces, agáchate
-          ¿Qué? - pregunto escandalizado
-          Debes ayudarme a subir, después yo te ayudaré.
Craig comprendió y fastidiado apoyo las rodillas y las palmas de las manos en el suelo para que la joven pudiera subir en su espalda.
-          Muy bien, ahora no se te ocurra voltear hacia arriba ¿me oyes?
-          Ten por seguro que no lo haré - respondió incómodo
Sigilosamente, Angel trepo por su espalda, apoyo las manos en lo alto de la pared y luego paso ambos pies por encima, Craig se puso de pie y la miró sentada en lo alto de la barda, le pareció una imagen graciosa, aunque omitió cualquier comentario.
-          Ahora dame las mochilas y te ayudaré a trepar.
El chico sonrió, tomó la mochila de la joven y se la entrego, después arrojo por encima de la barda la suya propia, dio un par de pasos hacia atrás y corrió directo a la pared. Sin ayuda saltó, apoyando las manos en lo alto de la barda y de un solo movimiento estaba del otro lado.
Angel lo miró atónita por un par de segundos haciendo sonreír al joven. El se acerco y extendió los brazos para ayudarla a bajar. Lo miró por unos instantes, luego giró la vista molesta y alzo la nariz lo más que pudo.
-          ¿Acaso no necesitas mi ayuda?
-          Claro que no, podre bajar sola, gracias
-          Como quieras - aceptó, tomó su mochila y dio media vuelta
La chica se hallo en dificultades al ver la altura de la barda, tenía miedo así que no le quedaba otro remedio que aceptar su ayuda.
-          Espera, por favor… no puedo bajar
Craig se dio vuelta y dejo de nuevo su mochila en el suelo. La miro triunfante mientras cruzaba sus brazos.
-          Dijiste que podías sola
-          Anda, ayúdame a bajar ¿quieres? O llegaremos más tarde
Sonrió de nuevo. Y al momento en que le extendía los brazos a la chica reparo que había perdido la cuenta de las veces que ha sonreído al estar con ella.
-          Bien, déjate caer, te sostendré de inmediato
-          ¿Estás seguro?
-          Completamente, confía en mí
"¿Confía en mí?", pero si apenas y le conozco, pensó. No obstante asintió descubriendo en su interior una confianza pura hacia el joven que apenas conoció un día atrás.
No lo pensó más y extendió los brazos resignada, cerró los ojos y se dejó caer directamente hacia él.
La sostuvo por unos momentos en lo que pareció ser un ligero abrazo. Pasados varios segundos, la chica abrió los ojos y se cruzo más cerca que nunca con su mirada. El la miró confundido, es la primera vez que vio ese gesto asustado en él. Acto seguido se separaron y evitaron cruzar miradas mientras se adentraban por el lado del estacionamiento al edificio administrativo del colegio. Sin decir nada más, dirigiéndose hacia el salón de clases, evitando ser vistos.


Lo único que podía salir mal, era que al llegar al salón el profesor Zea estuviera ya en clase, pero ello no podía pasar ya que el examen de Matemáticas se había pospuesto hasta la siguiente semana, debido a que el profesor enfermó y no podía asistir a clases. Así que los dos chicos se hallaban totalmente confiados, aunque la tranquilidad que los invadía se evaporó al momento de abrir la puerta del salón y encontrar en él a la profesora Bequer, al frente del grupo.
-          Es una pena señorita Leegan, nuevamente dando un mal ejemplo al resto del grupo
Angel miró a su alrededor, Michael y Danna la veían con un gesto de reproche, más no comprendía si era por haber llegado tarde o haber llegado acompañada de Craig.
-          Le comunico señorita que estoy aquí para averiguar si por fin esas ecuaciones están listas, es decir, si ya tiene usted idea de cómo aprobará el examen de la próxima semana.
La chica negó sin decir nada.
-          Muy bien, muy bien. Tal vez deba recordar, que es usted una de las personas que motivaron este castigo por parte del profesor Zea y me pregunto si está lista para dejar de ser parte junto con sus compañeros, de la obra y del concurso para el que tan duramente nos hemos preparado.
-          Profesora yo…
-          Y usted señor Daniels, espero este practicando lo que le encomendé, no toleraré que tome mi clase y no sea capaz de mostrarnos porque la eligió.
Nuevamente la mirada desafiante de Craig.
-          Bien, espero el día señor Daniels. Por lo pronto, ambos están en detención. Y ahora - se dirigió a todo el grupo - aprovecharemos la hora de su clase, para nuestro ensayo.
Después de mirarlos con reproche. La profesora salió del salón seguida por el resto del grupo. Craig y Angel fueron los últimos en salir, incluso Michael y los demás pasaron a su lado mirándolos con un gesto que a la joven le pareció extraño e incómodo.
Sin decir nada, caminaron al final del grupo hasta llegar al pequeño teatro de la escuela, donde se hallaban ubicados los algunos implementos del teatro.
En el pequeño escenario frente al resto de integrantes que ya tomaban su lugar, la profesora Bequer esperaba que todos tomaran asiento. Los alumnos que no formaban parte de la obra se sentaron en las butacas vacías del frente.
-          Señor Daniels, tome asiento. Angel ve a tu lugar por favor
-          Si
Craig se sentó muy atrás del resto de los compañeros. Angel al frente de todos y la profesora Bequer en el piano.
-          Tocaré el piano por ahora, pero estaré al pendiente de su desempeño chicos, ensayaremos la parte vocal
Y uno de los momentos más intensos en la vida de Craig, estaba por ocurrir.
Las delicadas notas de la música comenzo acompañada por el piano a cargo de la profesora, todos los participantes estaban totalmente concentrados en su parte. También Michael participaba tocando el bajo, a lado la batería a cargo de Alex, Melissa y Danna de pie en el extremo superior de la pequeña orquesta, de frente a un par de micrófonos lo que indicaba están a cargo de los coros. Y Angel de pie a lado del piano, comenzó a cantar. Con una concentración y gracia que logró trasladar al joven a millas de distancia, lejos de la realidad y el presente.
No pudo apartar la mirada de ella, de sus movimientos al cantar, de su respirar y de sus labios que emitían una voz tan mágica como no recordaba haber oído nunca, pronto los demás comenzaron a cantar acompañándola y con las voces de las chicas al micrófono la presentación fue más que sublime... fue su momento favorito del día.
Al terminar el ensayo, el entusiasmo de todos, incluyendo de la profesora creció enormemente. Las interpretaciones están más allá de lo excelente y en todos se percibía el mismo sentimiento de aceptación.
-          Perfecto chicos, Angel - la llamo benévolamente - estuviste muy bien
La chica sonrió agradecida, se sintió ligeramente aliviada ante la aprobación, más sin embargo, la profesora recordó el acuerdo al que llegó con el director y el profesor Zea. Su semblante reflejo ahora preocupación, y además de ello, no dejo pasar inadvertido el detalle de que no contaban aun con el pianista y protagonista masculino para acompañarlos, e insistió.
-          Hemos puesto mucho en esta práctica chicos, y ahora creo que están listos, - un ligero suspiro escapo de su interior, pensó por unos momentos y continuo - seguramente no lo encontraremos, así que yo tocaré con ustedes y supongo que Michael representará a Mario, tu pareja Ángel... 
-          Pero profesora- interrumpió una de las chicas - ¿eso no nos restará puntos en la competencia?
-          Inevitablemente sí, pero ya no queda mucho tiempo, apenas para conseguir a la persona y ensayar, pero prácticamente parece imposible, por ello chicos les pido su máximo esfuerzo en esto.
Los rostros de todos comenzaron a girar y a mirarse con preocupación, resignación y alguno que otro con entusiasmo. Angel por su parte, se sentía afligida, si acaso no lograban pasar el examen de matemáticas exitosamente, y sin pianista, la obra se vendría abajo, sin duda los motivos de la Profesora para estar enfadada y castigarle esa tarde, eran más que justificados.


Después de clases Michael, Alex, Melissa y Danna planeaban reunirse en casa de Michael para intentar resolver las ecuaciones. Angel tenía que estar en detención debido a su retardo de esa mañana, acompañada por Craig y vigilados por la profesora Bequer, quien seguro martirizaría a la chica con sus quejas y regaños sobre los ensayos, el concurso y las ecuaciones. Eso no le apetecía mucho, así que planeaba estudiar y practicar las ecuaciones  mientras estaba en detención,  quedando para reunirse con los demás en casa de Michael al salir del castigo.
-            Vayan a tu casa Michael, yo los alcanzaré al salir
-          ¿Estarán ustedes solos?
-          Con la profesora Bequer, por supuesto
Michael la miro, y sintió una punzada por dentro. Craig no le simpatizaba mucho, y menos la idea de verlo acercarse a Angel.
-          Lo lamento - suspiró - él no me agrada mucho
-           A mí tampoco - supo en cuanto lo dijo que mintió - pero mi castigo esta dictado, me dedicare a estos tontos problemas, esperando encontrar la respuesta hoy mismo
-          De acuerdo, entonces te esperamos en mi casa
Angel se dirigió al aula de detención y al abrir la puerta Craig ya estaba ahí, de pie frente a la ventana. No se movió al escucharla entrar. La chica tomó asiento a lado de la puerta y lo miró una vez más, seguía sin hacer movimiento alguno.
Por fin decidió sacar la libreta de matemáticas e intentar concluir con los problemas. En ello se encontraba cuando la profesora Bequer llego al salón.
-          Craig, toma asiento por favor.
El joven se giró lentamente y vio el lugar que la profesora le señalaba, tomó asiento en la fila contigua a Angel.
Paso un largo rato y nadie, ni la profesora decía nada. Craig paseaba la vista pensativo. Del suelo a la ventana y de la ventana al suelo, la profesora leía un libro, pero repetidamente revisaba el reloj de su muñeca y Angel trataba en vano de concentrarse y resolver los problemas.
Un momento después la Profesora se levantó y cerró su libro.
-          La enfermería esta mudando ciertas cosas que no necesitan, y le dije al director que supervisaría el movimiento - miró su reloj - les queda una hora de detención así que, saldré en este momento pero volveré para asegurarme de que cumplirán su castigo.
No esperoó respuesta y salió del salón. Craig miró de nuevo por la ventana. Angel en la mesa próxima, volvió al cuaderno y reconoció que no estaba teniendo mucha suerte. Borró varias veces la misma operación, tratando de hilar un movimiento tras otro, y encontrar la respuesta correcta, sin embargo borraba, escribía y borraba… no estaba saliendo bien… miró las palmas de sus manos, un ligero sudor se visualizaba en ellas, y no podía evitar mirar de reojo el perfil perfecto del chico, con la mirada perdida en el cristal de la ventana.
-          Lo estás haciendo mal - dijo por fin
Miró a Craig, sin embargo noto que el joven seguía observando fijamente hacia afuera y dudo por un momento que hablará con ella, pero… ¿con quién más podría estar hablando?
Entonces él la miró.
-          Si sigues intentando resolverlas con ese método, nunca llegaras al resultado correcto
Angel lo miró con el ceño fruncido
-          ¿De qué hablas?
-          Escucha princesa - la miró - estas usando erróneamente las fórmulas
-          ¿Y cómo sabes que es así?
-          Créeme, lo sé
El aire seguro e imponente que emanaba de él, la hizo experimentar un extraño sentimiento de inseguridad y rabia.
-          Muy bien Craig, entonces si estás tan seguro y si eres tan inteligente, toma muéstrame como debo hacerlo
Craig rió. Lo que terminó por molestar a la chica.
-          Por supuesto que no lo haré, solo quise que supieras que las formulas están mal, y no las resolverás con ellas
Angel sonrió y recordó el incidente de esa mañana, cuando evito que los suspendieran por retardo, así que se levanto acercándose con el cuaderno y lápiz extendidos.
-          Según recuerdo, esta mañana te salvé de recibir un retardo, así que como lo veo estás en deuda conmigo eh!
Angel sonrió de nuevo y a él le pareció bonita, por un breve momento se halló cautivado por su mirada, y un rubor le rodeo el rostro. Desvió la mirada un segundo intentando que ella no lo notara y luego la miro de nuevo, sus labios se fruncieron en lo que pudo ser una tenue sonrisa. Se arremangó el saco, y le arrebató el lápiz.
Miró el cuaderno, borro los apuntes de la primera ecuación. Y antes de comenzar miro de nuevo a Angel.
-          Como no tienen valores, lo único que puedes hacer es despejar a la x…
Y comenzó a escribir, calcular y maniobrar con el lápiz en mano sobre la hoja. Angel lo miraba perpleja, apenas y comprendía los movimientos que él hacía en la libreta. Al notarlo, decidió regresar y explicarle cada movimiento y cálculo que realizaba, de manera que ella también participara y comprendiera los pasos a seguir.
-          … La 4, 5 y 6 se hacen de la misma forma, ve como hago la 6… en la tres se aplican logaritmos… en la dos paso a la "a" dividiendo y después transformo de logarítmica a exponencial…
Después de mostrarle como resolver un par de ellas y rectificar que la joven comprendió el método, Craig sonrió satisfecho y la chica comenzó a maniobrar con el lápiz. Mientras él a su lado la observaba interesado más en las facciones de su rostro que en las ecuaciones, recobró de pronto el sentido emocional habitual en él y regresó a su lugar de pie frente a la ventana, dejando a Angel resolver el resto o al menos intentarlo.
Minutos después la Profesora Bequer entró en el salón y los encontró como los había dejado. Les dio la salida y ambos chicos salieron del salón de forma educada y en silencio.


El salir del colegio, Angel vio a Craig caminar delante de ella y sin dudarlo más de dos segundos echo a correr y lo alcanzó antes de que tomara el autobús.
-          No… no sabía que fueras tan bueno en ecuaciones - comento jadeando al detenerse a su lado
-          Nadie en este pueblo sabe más cosas de mí de las que quiero que sepan
Caminaba despreocupado y Angel frunció el ceño ante su respuesta.
-          Que extraño eres
-          ¿Eso te parece?
-          A veces… - chasqueo la lengua - pero también puedes ser agradable
-          ¿En serio?
-          Si, y por ello debo pedirte un favor
Craig sonrió negando con la cabeza.
-          Lo siento princesa pero ya hice mi buena acción del día ayudándote con esas ecuaciones
-          Pero esta mañana…
Se detuvo y la miró, sabiendo lo que ella diría
-          Ya pague mi deuda
-          Por favor, es importante
Suspiró y observó el tierno gesto en su rostro
-          ¿Que es lo que quieres?
-          Que me acompañes con los chicos, es decir eres buen maestro y creo que comprendí todo bien, pero necesito un repaso y ellos que les ayudes…
-          Olvídalo
Hecho a andar, ignorando su petición
-          ¿Porque no?
-          Ya te lo dije, ya te ayudé a ti, debiera ser suficiente
-          No oye - Angel lo detuvo cuando pretendía seguir caminando y dejarla ahí - es importante, por favor! Te necesitamos…
-          No me agradan - concluyo de mala gana - tus amigos no me agradan y no es que me importe pero yo a ellos tampoco
-          Lo sé, pero son buenos amigos, no los juzgues precipitadamente, por favor
Su cabeza decía que no, pero el gesto de ella seguía haciéndolo dudar. No pretendía intimar, ni hacer amistad con nadie, incluso con esa chica ya era demasiado. Finalmente, después de pensar en la posibilidad de conocer más sobre Guerin, y alcanzar rápido el propósito de ir a vivir ahí, acepto.


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