viernes, 11 de marzo de 2016

Capítulo 2. La mañana siguiente...

A la mañana siguiente, la rutina de Angel se repitió como era normal, un sueño profundo del cual fue difícil despertar y que la obligó a salir de casa corriendo para alcanzar el autobús.
Subió tratando de recuperar el aliento y pensó divertida en que debería ejercitarse más para estos casos, caminó al fondo del autobús y reparó en que no iba tan repleto como el día anterior, pero tampoco había asientos vacíos así que se quedó de pie sujetándose de los tubos de acero del transporte. De pronto la invadió la sensación de estar siendo observada.
En los asientos de la última fila, en el mismo lugar que el día anterior, estaba él.
Se miraron un par de segundos y luego desviaron la vista con aparente desinterés.
Al llegar a la escuela, el temor más latente de Angel en la última semana, se hizo presente.
El prefecto más temible del colegio se hallaba en la entrada principal del colegio, seguro buscando a la siguiente presa para aplicarle una suspensión por los continuos retardos, y Angel ya tenía bastantes, uno más y era acreedora de una suspensión por 3 días, además de que su participación en el concurso musical quedaría definitivamente cancelado. Angel lo vio en cuanto bajó del autobús, se quedó inmóvil y luego de unos segundos dio media vuelta quedando de frente a Craig. Sin decir nada, lo tomó por el brazo y se dirigió con él a esconderse detrás del autobús que aún no partía.
-          ¿Qué haces?
-          A menos que no quieras obtener tu primer retardo de manos de Jenkins, debemos encontrar otra forma de entrar
-          ¿De qué hablas?
-          Si tengo un retardo más seré suspendida, y no se verá muy bien que en tu segundo día en la escuela, tengas ya un reporte de retardo, ¿o sí?
Craig no respondió, en realidad no le importaba si lo tuviera, pero no quiso decirlo y prefirió quedarse a su lado y encontrar con ella una manera de entrar sin ser vistos.
Rodearon la escuela hasta llegar a la parte trasera de la escuela, la barda ubicada al final del estacionamiento era muy pequeña y situada en los finales del terreno, Angel no vio otra opción más que esa, así que corrió hasta allá con Craig a su lado sin decir palabra alguna, aunque parecía estar disfrutando el momento.
-          Bien - suspiro al llegar y ver la barda - ahora solo tenemos que asegurarnos de que no haya nadie por dentro que pueda vernos.
Craig asintió, dejó la mochila en el suelo y corrió hacia la barda, apoyándose en la parte superior para subir escalando con los pies. Dio un rápido vistazo hacia adentro y después se soltó, con un estilo elegante y seguro sacudió sus manos y miró a la chica.
-          Esta libre, podemos hacerlo
La joven asintió y dejó su mochila en el suelo.
-          Bien, entonces, agáchate
-          ¿Qué? - pregunto escandalizado
-          Debes ayudarme a subir, después yo te ayudaré.
Craig comprendió y fastidiado apoyo las rodillas y las palmas de las manos en el suelo para que la joven pudiera subir en su espalda.
-          Muy bien, ahora no se te ocurra voltear hacia arriba ¿me oyes?
-          Ten por seguro que no lo haré - respondió incómodo
Sigilosamente, Angel trepo por su espalda, apoyo las manos en lo alto de la pared y luego paso ambos pies por encima, Craig se puso de pie y la miró sentada en lo alto de la barda, le pareció una imagen graciosa, aunque omitió cualquier comentario.
-          Ahora dame las mochilas y te ayudaré a trepar.
El chico sonrió, tomó la mochila de la joven y se la entrego, después arrojo por encima de la barda la suya propia, dio un par de pasos hacia atrás y corrió directo a la pared. Sin ayuda saltó, apoyando las manos en lo alto de la barda y de un solo movimiento estaba del otro lado.
Angel lo miró atónita por un par de segundos haciendo sonreír al joven. El se acerco y extendió los brazos para ayudarla a bajar. Lo miró por unos instantes, luego giró la vista molesta y alzo la nariz lo más que pudo.
-          ¿Acaso no necesitas mi ayuda?
-          Claro que no, podre bajar sola, gracias
-          Como quieras - aceptó, tomó su mochila y dio media vuelta
La chica se hallo en dificultades al ver la altura de la barda, tenía miedo así que no le quedaba otro remedio que aceptar su ayuda.
-          Espera, por favor… no puedo bajar
Craig se dio vuelta y dejo de nuevo su mochila en el suelo. La miro triunfante mientras cruzaba sus brazos.
-          Dijiste que podías sola
-          Anda, ayúdame a bajar ¿quieres? O llegaremos más tarde
Sonrió de nuevo. Y al momento en que le extendía los brazos a la chica reparo que había perdido la cuenta de las veces que ha sonreído al estar con ella.
-          Bien, déjate caer, te sostendré de inmediato
-          ¿Estás seguro?
-          Completamente, confía en mí
"¿Confía en mí?", pero si apenas y le conozco, pensó. No obstante asintió descubriendo en su interior una confianza pura hacia el joven que apenas conoció un día atrás.
No lo pensó más y extendió los brazos resignada, cerró los ojos y se dejó caer directamente hacia él.
La sostuvo por unos momentos en lo que pareció ser un ligero abrazo. Pasados varios segundos, la chica abrió los ojos y se cruzo más cerca que nunca con su mirada. El la miró confundido, es la primera vez que vio ese gesto asustado en él. Acto seguido se separaron y evitaron cruzar miradas mientras se adentraban por el lado del estacionamiento al edificio administrativo del colegio. Sin decir nada más, dirigiéndose hacia el salón de clases, evitando ser vistos.


Lo único que podía salir mal, era que al llegar al salón el profesor Zea estuviera ya en clase, pero ello no podía pasar ya que el examen de Matemáticas se había pospuesto hasta la siguiente semana, debido a que el profesor enfermó y no podía asistir a clases. Así que los dos chicos se hallaban totalmente confiados, aunque la tranquilidad que los invadía se evaporó al momento de abrir la puerta del salón y encontrar en él a la profesora Bequer, al frente del grupo.
-          Es una pena señorita Leegan, nuevamente dando un mal ejemplo al resto del grupo
Angel miró a su alrededor, Michael y Danna la veían con un gesto de reproche, más no comprendía si era por haber llegado tarde o haber llegado acompañada de Craig.
-          Le comunico señorita que estoy aquí para averiguar si por fin esas ecuaciones están listas, es decir, si ya tiene usted idea de cómo aprobará el examen de la próxima semana.
La chica negó sin decir nada.
-          Muy bien, muy bien. Tal vez deba recordar, que es usted una de las personas que motivaron este castigo por parte del profesor Zea y me pregunto si está lista para dejar de ser parte junto con sus compañeros, de la obra y del concurso para el que tan duramente nos hemos preparado.
-          Profesora yo…
-          Y usted señor Daniels, espero este practicando lo que le encomendé, no toleraré que tome mi clase y no sea capaz de mostrarnos porque la eligió.
Nuevamente la mirada desafiante de Craig.
-          Bien, espero el día señor Daniels. Por lo pronto, ambos están en detención. Y ahora - se dirigió a todo el grupo - aprovecharemos la hora de su clase, para nuestro ensayo.
Después de mirarlos con reproche. La profesora salió del salón seguida por el resto del grupo. Craig y Angel fueron los últimos en salir, incluso Michael y los demás pasaron a su lado mirándolos con un gesto que a la joven le pareció extraño e incómodo.
Sin decir nada, caminaron al final del grupo hasta llegar al pequeño teatro de la escuela, donde se hallaban ubicados los algunos implementos del teatro.
En el pequeño escenario frente al resto de integrantes que ya tomaban su lugar, la profesora Bequer esperaba que todos tomaran asiento. Los alumnos que no formaban parte de la obra se sentaron en las butacas vacías del frente.
-          Señor Daniels, tome asiento. Angel ve a tu lugar por favor
-          Si
Craig se sentó muy atrás del resto de los compañeros. Angel al frente de todos y la profesora Bequer en el piano.
-          Tocaré el piano por ahora, pero estaré al pendiente de su desempeño chicos, ensayaremos la parte vocal
Y uno de los momentos más intensos en la vida de Craig, estaba por ocurrir.
Las delicadas notas de la música comenzo acompañada por el piano a cargo de la profesora, todos los participantes estaban totalmente concentrados en su parte. También Michael participaba tocando el bajo, a lado la batería a cargo de Alex, Melissa y Danna de pie en el extremo superior de la pequeña orquesta, de frente a un par de micrófonos lo que indicaba están a cargo de los coros. Y Angel de pie a lado del piano, comenzó a cantar. Con una concentración y gracia que logró trasladar al joven a millas de distancia, lejos de la realidad y el presente.
No pudo apartar la mirada de ella, de sus movimientos al cantar, de su respirar y de sus labios que emitían una voz tan mágica como no recordaba haber oído nunca, pronto los demás comenzaron a cantar acompañándola y con las voces de las chicas al micrófono la presentación fue más que sublime... fue su momento favorito del día.
Al terminar el ensayo, el entusiasmo de todos, incluyendo de la profesora creció enormemente. Las interpretaciones están más allá de lo excelente y en todos se percibía el mismo sentimiento de aceptación.
-          Perfecto chicos, Angel - la llamo benévolamente - estuviste muy bien
La chica sonrió agradecida, se sintió ligeramente aliviada ante la aprobación, más sin embargo, la profesora recordó el acuerdo al que llegó con el director y el profesor Zea. Su semblante reflejo ahora preocupación, y además de ello, no dejo pasar inadvertido el detalle de que no contaban aun con el pianista y protagonista masculino para acompañarlos, e insistió.
-          Hemos puesto mucho en esta práctica chicos, y ahora creo que están listos, - un ligero suspiro escapo de su interior, pensó por unos momentos y continuo - seguramente no lo encontraremos, así que yo tocaré con ustedes y supongo que Michael representará a Mario, tu pareja Ángel... 
-          Pero profesora- interrumpió una de las chicas - ¿eso no nos restará puntos en la competencia?
-          Inevitablemente sí, pero ya no queda mucho tiempo, apenas para conseguir a la persona y ensayar, pero prácticamente parece imposible, por ello chicos les pido su máximo esfuerzo en esto.
Los rostros de todos comenzaron a girar y a mirarse con preocupación, resignación y alguno que otro con entusiasmo. Angel por su parte, se sentía afligida, si acaso no lograban pasar el examen de matemáticas exitosamente, y sin pianista, la obra se vendría abajo, sin duda los motivos de la Profesora para estar enfadada y castigarle esa tarde, eran más que justificados.


Después de clases Michael, Alex, Melissa y Danna planeaban reunirse en casa de Michael para intentar resolver las ecuaciones. Angel tenía que estar en detención debido a su retardo de esa mañana, acompañada por Craig y vigilados por la profesora Bequer, quien seguro martirizaría a la chica con sus quejas y regaños sobre los ensayos, el concurso y las ecuaciones. Eso no le apetecía mucho, así que planeaba estudiar y practicar las ecuaciones  mientras estaba en detención,  quedando para reunirse con los demás en casa de Michael al salir del castigo.
-            Vayan a tu casa Michael, yo los alcanzaré al salir
-          ¿Estarán ustedes solos?
-          Con la profesora Bequer, por supuesto
Michael la miro, y sintió una punzada por dentro. Craig no le simpatizaba mucho, y menos la idea de verlo acercarse a Angel.
-          Lo lamento - suspiró - él no me agrada mucho
-           A mí tampoco - supo en cuanto lo dijo que mintió - pero mi castigo esta dictado, me dedicare a estos tontos problemas, esperando encontrar la respuesta hoy mismo
-          De acuerdo, entonces te esperamos en mi casa
Angel se dirigió al aula de detención y al abrir la puerta Craig ya estaba ahí, de pie frente a la ventana. No se movió al escucharla entrar. La chica tomó asiento a lado de la puerta y lo miró una vez más, seguía sin hacer movimiento alguno.
Por fin decidió sacar la libreta de matemáticas e intentar concluir con los problemas. En ello se encontraba cuando la profesora Bequer llego al salón.
-          Craig, toma asiento por favor.
El joven se giró lentamente y vio el lugar que la profesora le señalaba, tomó asiento en la fila contigua a Angel.
Paso un largo rato y nadie, ni la profesora decía nada. Craig paseaba la vista pensativo. Del suelo a la ventana y de la ventana al suelo, la profesora leía un libro, pero repetidamente revisaba el reloj de su muñeca y Angel trataba en vano de concentrarse y resolver los problemas.
Un momento después la Profesora se levantó y cerró su libro.
-          La enfermería esta mudando ciertas cosas que no necesitan, y le dije al director que supervisaría el movimiento - miró su reloj - les queda una hora de detención así que, saldré en este momento pero volveré para asegurarme de que cumplirán su castigo.
No esperoó respuesta y salió del salón. Craig miró de nuevo por la ventana. Angel en la mesa próxima, volvió al cuaderno y reconoció que no estaba teniendo mucha suerte. Borró varias veces la misma operación, tratando de hilar un movimiento tras otro, y encontrar la respuesta correcta, sin embargo borraba, escribía y borraba… no estaba saliendo bien… miró las palmas de sus manos, un ligero sudor se visualizaba en ellas, y no podía evitar mirar de reojo el perfil perfecto del chico, con la mirada perdida en el cristal de la ventana.
-          Lo estás haciendo mal - dijo por fin
Miró a Craig, sin embargo noto que el joven seguía observando fijamente hacia afuera y dudo por un momento que hablará con ella, pero… ¿con quién más podría estar hablando?
Entonces él la miró.
-          Si sigues intentando resolverlas con ese método, nunca llegaras al resultado correcto
Angel lo miró con el ceño fruncido
-          ¿De qué hablas?
-          Escucha princesa - la miró - estas usando erróneamente las fórmulas
-          ¿Y cómo sabes que es así?
-          Créeme, lo sé
El aire seguro e imponente que emanaba de él, la hizo experimentar un extraño sentimiento de inseguridad y rabia.
-          Muy bien Craig, entonces si estás tan seguro y si eres tan inteligente, toma muéstrame como debo hacerlo
Craig rió. Lo que terminó por molestar a la chica.
-          Por supuesto que no lo haré, solo quise que supieras que las formulas están mal, y no las resolverás con ellas
Angel sonrió y recordó el incidente de esa mañana, cuando evito que los suspendieran por retardo, así que se levanto acercándose con el cuaderno y lápiz extendidos.
-          Según recuerdo, esta mañana te salvé de recibir un retardo, así que como lo veo estás en deuda conmigo eh!
Angel sonrió de nuevo y a él le pareció bonita, por un breve momento se halló cautivado por su mirada, y un rubor le rodeo el rostro. Desvió la mirada un segundo intentando que ella no lo notara y luego la miro de nuevo, sus labios se fruncieron en lo que pudo ser una tenue sonrisa. Se arremangó el saco, y le arrebató el lápiz.
Miró el cuaderno, borro los apuntes de la primera ecuación. Y antes de comenzar miro de nuevo a Angel.
-          Como no tienen valores, lo único que puedes hacer es despejar a la x…
Y comenzó a escribir, calcular y maniobrar con el lápiz en mano sobre la hoja. Angel lo miraba perpleja, apenas y comprendía los movimientos que él hacía en la libreta. Al notarlo, decidió regresar y explicarle cada movimiento y cálculo que realizaba, de manera que ella también participara y comprendiera los pasos a seguir.
-          … La 4, 5 y 6 se hacen de la misma forma, ve como hago la 6… en la tres se aplican logaritmos… en la dos paso a la "a" dividiendo y después transformo de logarítmica a exponencial…
Después de mostrarle como resolver un par de ellas y rectificar que la joven comprendió el método, Craig sonrió satisfecho y la chica comenzó a maniobrar con el lápiz. Mientras él a su lado la observaba interesado más en las facciones de su rostro que en las ecuaciones, recobró de pronto el sentido emocional habitual en él y regresó a su lugar de pie frente a la ventana, dejando a Angel resolver el resto o al menos intentarlo.
Minutos después la Profesora Bequer entró en el salón y los encontró como los había dejado. Les dio la salida y ambos chicos salieron del salón de forma educada y en silencio.


El salir del colegio, Angel vio a Craig caminar delante de ella y sin dudarlo más de dos segundos echo a correr y lo alcanzó antes de que tomara el autobús.
-          No… no sabía que fueras tan bueno en ecuaciones - comento jadeando al detenerse a su lado
-          Nadie en este pueblo sabe más cosas de mí de las que quiero que sepan
Caminaba despreocupado y Angel frunció el ceño ante su respuesta.
-          Que extraño eres
-          ¿Eso te parece?
-          A veces… - chasqueo la lengua - pero también puedes ser agradable
-          ¿En serio?
-          Si, y por ello debo pedirte un favor
Craig sonrió negando con la cabeza.
-          Lo siento princesa pero ya hice mi buena acción del día ayudándote con esas ecuaciones
-          Pero esta mañana…
Se detuvo y la miró, sabiendo lo que ella diría
-          Ya pague mi deuda
-          Por favor, es importante
Suspiró y observó el tierno gesto en su rostro
-          ¿Que es lo que quieres?
-          Que me acompañes con los chicos, es decir eres buen maestro y creo que comprendí todo bien, pero necesito un repaso y ellos que les ayudes…
-          Olvídalo
Hecho a andar, ignorando su petición
-          ¿Porque no?
-          Ya te lo dije, ya te ayudé a ti, debiera ser suficiente
-          No oye - Angel lo detuvo cuando pretendía seguir caminando y dejarla ahí - es importante, por favor! Te necesitamos…
-          No me agradan - concluyo de mala gana - tus amigos no me agradan y no es que me importe pero yo a ellos tampoco
-          Lo sé, pero son buenos amigos, no los juzgues precipitadamente, por favor
Su cabeza decía que no, pero el gesto de ella seguía haciéndolo dudar. No pretendía intimar, ni hacer amistad con nadie, incluso con esa chica ya era demasiado. Finalmente, después de pensar en la posibilidad de conocer más sobre Guerin, y alcanzar rápido el propósito de ir a vivir ahí, acepto.


sábado, 9 de enero de 2016

Capítulo 1. El Chico Nuevo

     El ventanal de la segunda planta en el número 17 de la calle Francis se hallaba abierto, como todas las mañanas el aire matutino removía las cortinas colándose con su frescura al interior, dando la bienvenida a la habitación visitada diariamente desde hace 8 años. Pequeña, iluminada y decorada en tapices de un color beige que contrastan discretamente con un ramo de flores doradas en lo alto del escritorio, justo al lado de los retratos de familia donde pueden verse tres mujeres de distintas edades, abrazadas y sonrientes. Los libros de la secundaria local, un bote lleno de lápices y plumas de colores utilizadas a menudo para las tareas escolares. En la pared al costado de la cama, un poster multicolor con la foto de 6 chicos, tres chicas y tres varones abrazándose entre sí en forma fraternal. 
      La hora en el reloj despertador del buró acaba de cambiar de 6:59 a 7:00 a.m. y el timbre irrumpió en la calma de la habitación como todos los días, de igual forma como una rutina diaria, la mano que sale de entre las cobijas lo golpea y para de sonar. Minutos después la escena se repite. La misma mano y entonces un llamado que llega directo al subconsciente logra por fin despertar del sueño profundo de la joven recostada en la amplia cama frente al ventanal.
-  ¡Angel! es tarde para la escuela, baja a desayunar.
    La cara de la joven surgió de entre las sabanas de la cama. Abriendo los ojos con dificultad y apartándose el hermoso cabello castaño de la cara. Tardó varios segundos en comprender que de nuevo el tiempo le había ganado y ya llevaba 20 minutos de retraso.
-  Angel!
-  Si… - miró el reloj con asombro - ¡ahora bajo abuela!
     Como si algo le hubiera expulsado de la cama, la joven se levantó tirando las cobijas hacia un lado, tropezando con sus propios zapatos llegó directo a la ducha y se sumergió en ella, mientras en la cocina, Eva Ryan se imaginaba la escena y sonreía con ternura.
    Al cabo de 15 minutos, en los que se duchó, se vistió y bajo a la cocina, para apenas y mordisquear el desayuno, besar a Eva y tomar sus cosas, Angel salió casi volando de la casa y se dirigió a la parada de autobuses.
    Con la mochila cargada de útiles, y en los brazos el cuaderno y libro de matemáticas, por si acaso de camino en el autobús mientras repasaba los apuntes podía por fin comprender esas ecuaciones que le han traído tantos problemas y desvelos.
    Al dar la vuelta a la esquina alcanza a distinguir como destaca entre los ruidos de la calle el sonido de un motor pesado, el autobús está parado y no tardará en partir así que apresura y corre hasta el, y justo cuando cerraba ya sus puertas alguien grita al chofer (que no puede ver más que hacia el frente) que una chica está por subir, éste lo detiene momentáneamente permitiendo apenas que Angel suba el primer escalón cuando arranca de golpe y cierra las puertas con fuerza.
    Las siguientes paradas abordaba menos gente de la que descendía y el autobús se iba desocupando un poco más, la chica se adentra más en el no sin antes tirarle una mirada de odio al chófer carente de modales y empatía. Al cabo de unos minutos distinguió un lugar vacío junto al pasillo al fondo del autobús.
-  Bien - miró su reloj - tenemos 10 minutos antes de llegar a la escuela para resolver este embrollo. 
     Pero estaba demasiado cansada.
    No supo el momento en que se quedó dormida y lo único que la hizo despertar del sueño profundo en el que caía fue el roce de una mano a su izquierda. Abrió los ojos y distinguió su libreta a medio camino del suelo y la mano del compañero del asiento conjunto deteniéndola.
    Entonces lo miró.
   El pelo castaño ligeramente despeinado, y los ojos azules más profundos que jamás había visto.
  El chico alargó el brazo entregándole la libreta y frunció el entrecejo al ver a la chica inmóvil a su lado, solo observándolo.
-  Te has dormido - musitó en un tono que le pareció molesto, sacándola de su breve análisis interno.
    Sin palabra alguna ella la tomó y giró la cara hacia la ventanilla. ¿Apenada?, ¿molesta?.
   El se giró y mantuvo la vista hacia el frente, pero no pudo evitar constatar que la chica estudiaba ecuaciones (o al menos eso intentaba) de soslayo miraba hacia el cuaderno aun abierto en el regazo de ella.
   Angel lo notó y cerró abruptamente la libreta de cálculo guardándola en la mochila. Lo cual arrancó una leve sonrisa al chico y volvieron a mirarse. Él divertido, ella molesta.
-  Colegio South División, ¿ya nadie baja?
   La voz enfadada del chófer que los observaba por el retrovisor los hizo salir bruscamente de su duelo de miradas. Eran casi los únicos a bordo del autobús que estaba a punto de partir. El chico se puso de pie y bajó rápidamente, seguido por Angel.

   Esperando a orilla de la escuela, Angel miró de nuevo el reloj. El examen de matemáticas está a punto de comenzar y Michael no apareció en ninguno de los dos autobuses que llegaron después que ella. Desesperada por que su amigo no llegaba, miró de un lado a otro buscándolo entre los estudiantes que descendían de los autobuses, y se topó de nuevo con el chico del autobús. Recargado en un árbol frente al colegio mirando el edificio de arriba a abajo.
Sin duda era de nuevo ingreso, algún intercambio o transferencia. El pelo despeinado le volaba con el viento, y en la mano izquierda sostenía un... ¿cigarrillo?, la joven lo miro con repulsión.
-  ¡Angel!
   Una hermosa joven de pelo rubio se acercaba a zancadas hasta ella.
-  ¿En dónde te has metido? Te hemos estado buscando, vamos, intentemos resolver esto
-  Espera, Michael no ha…
-  Michael está en el aula de biología
-  ¿Qué?
-  Llego hace un rato, afortunadamente pospusieron el examen para las 3 de la tarde así que tenemos poco tiempo para repasar, ¿lograste resolver las ecuaciones?
-  Aun no, pero Michael…
Melissa palideció momentáneamente.
-  Creo que no nos irá muy bien, andando
    Angel giró la vista buscando al chico en el árbol, pero él ya se había movido.

  En el salón de Biología se hallaban Michael y Alex tratando de encontrar una solución a las ecuaciones que como castigo tenían que resolver, ya que gran parte del examen que presentaran ese día, tiene como base esos problemas.“Castigo” impuesto por el profesor Zea, quien días atrás los encontró en pleno salón de clases coreando una de las canciones del musical escolar para el cual se habían estado preparando con gran emocion, a tal grado que aprovechaban momentos como ese para corear o charlar acerca del musical, captados así por el profesor, contribuyendo a lo que él llamó el desorden del grupo.
   De vez en cuando solían hacer algo así, juntarse en casa de Michael y "jugar" a lo que llaman tener una banda, Michael toca muy bien la guitarra eléctrica, Melissa hace el intento ya que es un instrumento que le viene muy bien, Danna les acompaña en teclados y Alex en la batería, Angel por su parte siente fascinación por la interpretación, cantar le gusta y le gusta aún más desde que lo hizo la primera vez y su abuela le dijo que cantaba igual que su madre; pero en conjunto a los 6 les gusta la música, a unos más que otros y la toman con mucha seriedad y empuje, dado que además de ensayar ciertas veces como grupo, participan en las obras musicales de la escuela y se preparan actualmente para el Concurso Estatal Musical; pero tuvieron la mala suerte de ser descubiertos por Zea desordenando su propia clase, así que esas ecuaciones es consecuencia de ello. El acuerdo con el director es que si no logran encontrar la forma de resolverlas y pasar ese examen, no podrán participar en el concurso, de modo que aprobar esa clase solo es un pequeño "requisito extra" para su participación.
-  Estaba preocupada por ti Michael ¿a qué hora llegaste?
-  Papá me trajo, iba en camino al trabajo por eso llegue antes.
   Michael es el mejor amigo de Angel, han sido amigos desde muy pequeños y a la vez sus familias se han visto cercanas, sobre todo por la amistad de la abuela de Angel con la madre del chico.
    Angel tomó asiento a lado de Melissa y miró preocupada los borrones en la libreta de todos.
-  ¿Aún no tienen resultado?
-  Odio las ecuaciones - dijo Alex negando con la cabeza.
-  ¿Qué vamos a hacer si no las resolvemos?, Michael tu papá…
-  No - se apresuró a interrumpir - insistí pero no quiso ayudarme, solo dijo que eran demasiado sencillas y no deberíamos tener problema en resolverlas o al menos comprenderlas.
-  Bueno, esperemos que Danna tenga una respuesta - completo Melissa decepcionada- Pues no, no lo tuve. - Danna llegaba en ese instante - nadie tiene idea de cómo resolverlas, y aunque la tuvieran no nos lo dirán, dicen que por nuestra culpa impusieron el castigo.
-  Genial - concluye Michael dejando el lápiz de lado.

    Un rato después, en la clase de historia seguían con los cuadernos de matemáticas encima de las papeletas, intentando repasar y encontrar una solución en los momentos en que la profesora se distraía.
    Entonces unos ligeros toques en la puerta y el subdirector abriéndola llamaron la atención de la profesora y los chicos aprovecharon para mirar de nuevo sus apuntes.
-  Angel mira
     Melissa golpeó ligeramente el codo de la joven y le instó que mirara hacia la puerta, reconoció junto al Subdirector al chico de esa mañana.
-  Es guapísimo - comentó Danna, sentada detrás de Angel
     Melissa asintió emocionada.
     Después de que los profesores intercambiaron comentarios, el Subdirector se retiró y el chico entró al salón detrás de la maestra.
-  Atención muchachos
     Los rostros de todos examinaban con interés al joven de pie delante del grupo.
-  Tenemos un nuevo compañero y debemos darle la bienvenida

    Angel giró la mirada y no pudo evitar notar el interés en todas sus compañeras sonriendo arrebatadas ante la presencia del chico, a pesar de la pose y la apatía que mostraba, le acompañaba un aura de confianza misteriosa y un aire sofisticado, elegante y hasta varonil. El cabello despeinado reflejaba la luz del sol que se colaba al aula, la mirada intelectual y fría se paseaba por los rostros de los alumnos en clase y mientras Angel lo observaba tratando de que él no la viera, logró escuchar los murmullos de Danna y Erika sentadas a sus espaldas.
-  Es muy atractivo y esos ojos…
    Sus ojos de nuevo. La perspicacia los iluminaba, un azul profundo que desbordaba en esa sagaz mirada.
-  ¿Cuál es tu nombre? - continuó la profesora a la par que examinaba en el escritorio el expediente del chico.
-  Craig Daniels.
-  Muy bien - asintió sonriendo y leyendo el mismo dato en uno de los documentos - bienvenido Craig. El presidente de la clase ¿podría ponerse de pie?
Al fondo, Michael se levantó de su asiento.
-  Bueno, le agradeceremos señor Guerin que instruya a su compañero para que se acople más rápido a los movimientos escolares.
-  Por supuesto profesora.
-  Gracias, puedes tomar asiento Craig, ahí hay un pupitre vacío.
    El joven asintió y localizó el escritorio dos lugares más atrás que Michael, caminó hacia allá y en ese momento las risas indiscretas de Danna y Erika llamaron su atención y lo hicieron girar la vista, topándose con la mirada de Angel, a quien reconoció de inmediato como la joven dormilona del autobús. 
    Ella lo miró también por un segundo y luego desvió la vista.
-  ¡Oigan chicas! - susurró Danna entre ella y Melissa - acabo de decidir que este chico es para mí‼!
Angel y Melissa sonrieron entre sí con un gesto de hastío. 

   No pasó mucho tiempo para que el chico nuevo demostrara el poco interés que tenía en hacer amigos. Al cabo de dos descansos después de diferentes clases, un par de chicas se acercaron a él para presentarse. Danna, quien se había propuesto conquistarlo, sonrió maliciosamente cuando vio que Craig ni siquiera aparto la vista del libro que leía para mirarlas o hablarles. 
    Después, la escena se repitió cuando otro chico se acercó para preguntarle si jugaba algún deporte, segundos después, con una mueca de desagrado se retiró a su lugar al no obtener respuesta.
-  La tercera es la vencida - murmuró Danna mientras se ponía de pie y se arreglaba el rubio cabello para dirigirse al nuevo chico.
    Melissa, Angel y Erika miraban con atención.
-  ¿Crees que la tome en cuenta? - pregunto Melissa susurrando
-  Claro - interrumpió Eríka - a Danna ningún chico la rechaza
    Angel hizo caso omiso a los comentarios y solo observo.
-  Hola Craig
    Esta vez sí levantó la vista. Danna le sonrió
-  Soy Danna Collins
    Uno, dos segundos después, Craig volvió a su lectura y dio por terminada esa “conversación”.
Melissa no pudo evitar carraspear por la carcajada que suprimió. Eríka miró la escena incrédula y     Angel sintió una extraña chispa de júbilo que al instante ignoró.
    Danna apenada hizo un gesto de desinterés y dio media vuelta. Craig levanto la vista y de soslayo miró de nuevo a Angel quien sonriendo ante la vergonzosa escena que acababa de protagonizar Danna, se inmuto y giró hacia el frente.
    Y llegó el turno del presidente de la clase. Extendió la mano mientras se presentó y Craig le miró sin corresponder. Angel volvió a mirar desde su asiento.- Soy Michael Guerin - prosiguió apartando la mano, incómodo por la mirada del chico nuevo y molesto por su actitud - debo mostrarte el plan de actividades escolares para tu rápida integración al instituto...
    El chico analizó el documento que Michael le extendía, un momento después cerró el libro, se puso de pie y paso a lado de Michael ignorándolo y dirigiéndose hacia afuera. 
    Angel no lo resistió. Arrebató a Michael el documento y salió corriendo del salón para alcanzarlo a medio pasillo.
-  ¡Craig!
    Confundido, el chico se detuvo a su llamado y la miro acercarse decidida.
-  No estás ayudando mucho ¿sabes?, te será muy difícil hacer amigos si sigues con esa actitud. Mira, debes elegir una de estas materias si quieres graduarte en esta escuela, es así de sencillo
   La miró detenidamente. El cabello lacio amarrado en una cola de caballo, y algunos cabellos sueltos cayendo en alrededor de su rostro enmarcando los enormes y bellos ojos castaños que centelleaban con la luz que escurría por los pasillos, reflejando una dulzura y sencillez natural.
-  ¿Cuál es tu nombre? - le preguntó con seguridad
     La chica dudó un segundo y sintió un calor en las mejillas ante la mirada penetrante de él.
-  A… Angel
-  ¿Angel?... ¿no es ese un nombre de chico?
-  No necesariamente - suspiro exacerbada - a mis padres les gusto y…
-  ¿Y él es tu novio?
   Aturdida Angel giró la vista y observó a Michael de pie en la puerta del aula, mirándolos con interés.
-  No - respondió
-  Entonces, solo le interesa a él serlo - sonrió 
    Y se alejó con aire altivo, dejando a una confundida Angel en medio del pasillo.

    El resto de la mañana se presentó en general muy extraña, Angel siguió topándose a cada momento con la extraña presencia del joven nuevo, quien a su vez causó revuelo a la hora del almuerzo y aunque evito cruzar palabra con alguien, las chicas del instituto seguían extasiadas con su personalidad, incluyendo Danna que se esforzaba por aclarar que ella dejo la plática de lado cuando se presentó con él, tal parecía que no le importaba el desplante que él le hizo, en ese caso el joven le gustaba demasiado.
   En clase de música rato más tarde, Melissa presentaba su examen práctico de piano ante la profesora Becher, quién a su vez fungía como directora de la obra musical del colegio.
-  No has practicado Melissa - sentenció la profesora con dureza
-  No es eso profesora, es que yo…
- No hay excusas, ¿sabes que calificación has obtenido? - la chica negó nerviosa - tendré que ponerte 5
-  Pero…
-  Pasa a tu lugar por favor
    La frialdad de la profesora Becher era algo meramente de apariencias, en realidad amaba la música y le gustaba enseñar a los chicos del colegio. Solía ser una profesora exigente y dedicada, pero a la vez condescendía muy bien ante sus alumnos. Los chicos que participaban en la obra saben y entienden la actitud de ella las últimas semanas. 
    La obra está ya casi conformada en su totalidad, después de varios meses de ensayos, arreglos y prácticas todo encaja muy bien, más sin embargo la profesora Becher no ha elegido aůn a las estrellas principales de la obra y menos a uno de los principales. El pianista.
   La profesora toca el piano con ellos, a pesar de eso no podrá hacerlo en el concurso ya que oficialmente es la directora y el no encontrar pronto a un pianista para el puesto, la tiene un tanto nerviosa y molesta, por ello está aún más exigente que de costumbre.
    Después de ser reprendida, Melissa se dirige a su lugar procurando hundir la cabeza en el asiento.  Angel la mira y le toma de la mano consolándola.
-  Te ayudaré a practicar - susurra
-  Gracias
    La profesora busca en su lista y llama a Danna.
-  Señorita Collins, por favor
   Danna se levanta soberbiamente de su lugar y pasa a lado de Craig mirándolo de soslayo, está sentado justo al frente del piano. La chica tiene cierta facilidad en la clase de música, convirtiéndose en la mejor de la clase, por lo tanto esperaba el momento para lucir su talento delante del chico nuevo. 
    Comenzó tocando Para Elisa. Craig la miraba con atención y Danna lo notó complacida. 
   Al finalizar la profesora la felicitó, y le dijo que era el único 10 en la clase. La joven se irguió orgullosamente y volvió a su lugar sintiendo las miradas de todos sus compañeros.
- Muy bien, ahora el turno de Craig… Craig Daniels.
   Los murmullos cesaron y las miradas siguieron al joven al frente de la clase, quien no mostró movimiento alguno. La profesora volvió a leer y paseo la mirada por el salón, deteniéndose en el chico delante de ella.
-  ¿Sabe usted tocar el piano? - cuestionó con impaciencia al observar la mirada altiva del chico.
   Momentos pasaron y él no respondió. De pronto Angel se sintió nerviosa y no pensó lo que hizo, solo levantó la mano y llamo la atención de la maestra.
-  Profesora - dijo con seguridad - él es un estudiante nuevo y apenas está conociendo las materias optativas que se imparten en la escuela.
    Michael, Alex, y Melissa se miraron entre sí, confundidos por la repentina acción de Angel.
-  ¡Ah! - respondió comprendiendo porque no le parecía conocido aquel joven - ya veo, eso deberías haber dicho Craig
-  Estaba a punto de hacerlo - respondió el chico poniéndose de pie y mirando furtivamente a Angel – pero la señorita se adelantó y le explicó por mi.
   Murmullos y risas se despertaron en el resto de los estudiantes y Angel terminó ruborizándose y reprendiéndose interiormente por su intervención.
- Muy bien, comprendo - respondió la profesora - pero si decides permanecer en esta clase tendrás que ir practicando un poco para ponerte al corriente.
   Danna fijo toda su atención a la profesora.
-  Seguramente alguien podrá ayudarte en esta semana, la siguiente clase veremos tus aptitudes.
   El final de la clase llego y con el la hora de ir a casa. La profesora se despidió recordándoles que al día siguiente ensayarían dos horas después de clases. Los participantes asintieron y en momentos comenzaron a ponerse de pie, los comentarios y risas inundaron el aula, algunos alumnos ya salían y otros seguían entretenidos charlando mientras guardaban sus cosas. 
    Craig sacó un folleto de su mochila y antes de ponerse de pie giró la vista hacia Michael quien guardaba sus cosas. Angel le vio en ese momento. Luego él salió del aula y la chica sonrió a Michael quien la miraba con interés.

    Después de clases Craig fue a la biblioteca. Buscó entre los anuarios de años anteriores, el correspondiente a 1965 cuando su madre estudiaba en el mismo colegio.
      Buscó el nombre de su madre para asegurarse de que era el año correcto, y sobre todo de que no le había mentido, porque ¿de qué otra manera podía averiguar lo que quería? El problema que hasta ahora tenía era el de buscar a un hombre sin tener su nombre. 
     Sacó una fotografía rota, en la que se veía una hermosa chica de ojos azules a lado de un joven apuesto. Viendo a su madre a los 15 años en esa foto, buscó por nombre y rostro hasta encontrarla; Rebeka Moore. A sus quince años era ya muy bella. Craig había heredado el color azul de sus ojos, además de la sonrisa y el carácter. Se preguntó entonces si también tenía parecido a su padre, y si lo tuviera, tal vez gracias a eso pudiera reconocerlo.
     Pero miro de nuevo la foto y no vio parecido alguno al chico que acompañaba a Rebeka en ella. Aun así, observo bien su rostro y siguió buscando hasta encontrarlo dos páginas más adelante.
-  ¿Necesitas que te ayude con algo?
-  No, gracias - respondió
   La señora Price, la bibliotecaria miraba al joven y al reloj de la biblioteca alternadamente, esperando éste intuyera que ya era el único estudiante y ya era la hora de cerrar.
   Craig salió de la biblioteca, satisfecho de tener ya un nombre para el chico de la foto. William Guerin, decía en el anuario y algo le decía que se trataba del padre de Michael.

    Por la noche en la sala de las Ryan había poco ruido. Angel, Eva y Julia, se hallaban sentadas en rincones diferentes cerca de la ventana. Como cada noche, Julia estaba repasando los pendientes del despacho, Eva tejía velozmente una manta de color gris muy hermoso y Angel sentada en la alfombra intentaba terminar de leer el mismo párrafo por quinta vez. Habitualmente, la joven hablaba sobre lo ocurrido en la escuela, en el ensayo de la obra e incluso muchas veces canturreaba. Pero esa noche, su actitud fue diferente y Eva la notó distante, con la vista yendo del libro a la alfombra y la ventana.
-  ¿Te sucede algo cariño?
-  ¿Cómo… que?
-  Estás muy distraída, ¿te pasa algo?
-  Mamá déjala, está intentando estudiar
-  Eso precisamente tía, intentaba leer, pero creo que me he bloqueado por completo.
    Julia la miró sonriendo mientras guardaba unos documentos en su portafolio.
-  Será mejor que vayas a dormir, o mañana se te pegaran las cobijas como siempre
-  Tu tía tiene razón cariño
-  Pues no sé si pueda dormir, cada que cierro los ojos veo esas ecuaciones sin aparente respuesta
-   No puede ser Angel, ¿aún no las resuelven?
-  Te lo digo tía, no tienen respuesta
    Julia negó mientras se dirigía al estudio.
-  Si el profesor se las asignó es porque la tienen, no se rindan.
    Cerró la puerta tras de sí.
-  Pero no es eso en lo que pensabas cariño…
    Eva miraba con ternura a su nieta sentada frente a ella. Angel pensó un momento y luego sonrió.
-  En realidad, pensaba en lo locas que pueden ser algunas personas.
-  ¿A que te refieres?
    La chica dudó un segundo, luego se levantó y fue a sentarse a su lado. Mientras escogía las palabras.
-  Hay un chico nuevo en la clase…
-  ¡Ah! Es eso.
-  Si… bueno no, no es lo que piensas abuela, es solo que, es un chico muy extraño, realmente pensaba en que no cruzó palabra con nadie hoy, más que con uno o dos maestros y… conmigo
    Después de pensar un momento y desviar la mirada concluyó.
-  Creo que de verdad es muy extraño…
-  Y dime, ese chico tan extraño ¿es apuesto?
-  Pues si - respondió velozmente y al instante se sorprendió de su respuesta sonrojándose.
    Eva soltó una ligera carcajada.
-  Por ello estás tan pensativa
-  Abuela - reiteró - no es eso…
- Está bien, comprendo, comprendo… mira, tal vez se sienta incómodo, debe ser un cambio muy grande para él, así que dale tiempo para que se relaje, después comenzará a convivir con los demás, y contigo.
-  No es que quiera ser su amiga - se apresuró a aclarar - es solo que llamó mi atención su actitud, es todo
-  Bueno, sea lo que sea dale tiempo, no lo juzgues tan precipitadamente y si con el paso de los días sigue comportándose así aceptaremos que hay gente muy loca en este mundo 
    Angel soltó una tierna carcajada, abrazo a su abuela y se dijo a si misma cuanto amaba su jovialidad, siempre podía hablar con ella de cualquier tema, incluso más que con Julia.
      Después de dejar el tema a un lado la besó en la mejilla y fue directo a su habitación dispuesta a dormir, sin embargo entre las ecuaciones, el ensayo de la obra y esos ojos azules, pasó de nuevo una mala noche.


CONTINUARÁ...