Escuché un día la historia de un corazón que escalaba a las estrellas diariamente.
Con entusiasmo y ahínco veía caer la noche y emocionado subía por cada una de las estrellas y saludándolas amorosamente saltaba de una a la otra, disfrutándolas y obsequiándoles un poco de sí. A su vez ellas lo recibían con cariño y para demostrarlo le permitían con gusto posarse entre sus picos y con ellos abrazarlo antes de que cada noche terminará y él tuviera que bajar de nuevo a la tierra...
Un día, una de las estrellas más altas y más hermosas donde a él le gustaba detenerse se distrajo y olvidó que se hallaba recargado en ella, así que sin querer lo soltó de su abrazo dejándolo caer, tristemente él se rompió al estrellarse contra el suelo; pedazos chicos y grandes regados sobre el piso, un corazón destrozado por la distracción de una bella estrella.
Pasó mucho tiempo para que reuniera sus partes de nuevo, y mucho más para que decidiera siquiera voltear hacia el infinito cielo estrellado, pero cuando por fin se animó a observarlo, se descubrió mirándolo con desdén, tristeza y resentimiento.
Una noche después de un tiempo pudo terminar de unir sus partes. Una luz tenue y cálida le había permitido encajar cada parte en su sitio, y cuando por fin terminó de hacerlo sus miles de pedazos miraron hacia la luz que cortésmente le iluminó para que pudiera terminar.
Se descubrió observando a la luna, la hermosa luna aún más alta que la estrella de la cual cayó y a pesar del temor de su magnitud, lejanía y majestuosidad quiso conocerla... pero para llegar a ella descubrió que no bastaba con tener de nuevo sus partes unidas, podría hacerlo si y SÓLO SI confiaba y recibía el apoyo de las estrellas en las que ahora desconfiaba.
Ellas lo miraron con cariño y la estrella de la cual cayó le tendió largo su brazo, mostrándose humilde, apenada y con respeto profundo se disculpó por su distracción, entonces aún con desconfianza, el corazón se decidió a poner un poco de una fé desconocida, y con sus partes parchadas se acercó sigilosamente y escaló hacia la estrella que le ofrecía su ayuda, dando desde ahí un gran salto que lo condujo mucho mas allá de la cara de la luna... más allá de la que todos vemos, conoció su otro rostro...
De esta manera fue que un corazon que alguna vez se rompió, aprendió a confiar de nuevo, en sí mismo, en quien antes no lo cuido y en quien apenas conoció... y gracias a ellos se encontró con el lado mas hermoso de la luna... el que pocos llegamos a ver...

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